En consideracion a esta pregunta, veamos los requisitos para el discipulado. En primer lugar debemos confesar nuestros pecados, arrepentirnos de ellos y recibir a Jesus en nuestro corazon. Debemos, en pocas palabras, “nacer de nuevo.” (Juan 3:3,5)

Debemos de llegar al punto de “una insatisfaccion santa.” Jesus dijo, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…” (Mateo. 5:6)

No nos podemos acercar a Dios si estamos satisfechos con nuestro estado espiritual. No seremos poderosos en la oracion, a menos que estemos insatisfechos con nuestras propias oraciones. No seremos santos, a menos que estemos insatisfechos con nuestro estado de santificacion. No seremos mas compasivos, a menos que nos demos cuenta con gran dolor de la dureza de nuestro corazon.

Pablo dijo, “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atras, y extendiendome a lo que esta adelante, prosigo a la meta…” (Filipenses 3:13,14)

Los creyentes satisfechos son el dolor de cabeza de los pastores, la afliccion del Espiritu Santo, y la verguenza del reino de Dios. No se pueden alimentar, porque no tienen hambre. No cambian porque estan arraigados a sus habitos; y no se conmueven porque estan muertos.

Por lo tanto, una de las caracteristicas mas comunes de los primeros cinco discipulos, era una “insatisfaccion espiritual”. Esto les causo estar en una constante busqueda por algo mejor, mas grande y mas santo, que cuando lo encontraran, lo seguirian sin dudar en lo mas minimo, pasando por alto cualquier costo que esto implicara para ellos mismos.