La Biblia nos presenta una serie de hechos o comportamientos que experimentaron los discipulos de Jesucristo, los cuales hoy en día nos impresionan y nos hacen reflexionar por qué muchos cristianos no los experimentan. Estos son:

  • Los discipulos presentan una vida espiritual estable y madura (Colosenses 2:6-7, y 2 Corintios. 15:58).
  • Los discipulos comparten el Evangelio a pesar de la adversidad (Hechos 8:4)
  • Los discipulos contrataca las corrientes de pensamiento humano que niegan la existencia y señorío de Dios (Romanos. 1:21-23).
  • Los discipulos profetizaron (Hechos 2:14-20)
  • Los discipulos sanaron enfermos (Lucas 9: 1-2; Mateo 10:7-8; Hechos 3:1-10; y Hechos 5:15-16)
  • Los discipulos liberaron endemoniados (Mateo 9:1; Mateo 10:8; Lucas 10:17; y Marcos 16:17)

Estas experiencias no fueron el resultado de la casualidad, sino que fueron provocadas por la existencia de una serie de condiciones que fueron desarrolladas espiritualmente en los díscipulos.

Ron Benett, en su libro: “Haga discípulos intencionalmente: El cultivo de la madurez espiritual en la iglesia local”, presenta un interesante planteamiento sobre el desarrollo espiritual, indicando cuatro campos o áreas en las cuales debemos poner atención para alcanzar el desarrollo espiritual. Estas son:

  • Competencias (Lucas 9:23-24): para mantener una relación estable y continua con Dios.
  • Compromiso (Lucas 14:25-27): para asumir responsabilidades y extender el reino de Dios.
  • Carácter (Juan 13:34-35): para guardar tu testimonio y vivir integramente delante de Dios.
  • Convicciones (Juan 8:31-32): para defender tu fé en Cristo y compartir con otros de Dios

Un discípulo procurará desarrollarse en éstos cuatro campos. Aunque algunos campos pueden representar más difícultades y llevan más tiempo en desarrollarse que otros, el proceso de formación de los discipulos debe ponerle atención a estos cuatro razgos que en conjunto integran el perfil del discipulo.

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