El término discipulo comúmente se le denomina a aquella persona que esta dispuesta a recibir las enseñanzas de un maestro, dando a entender que el discipulo es un seguidor. No obstante, la Biblia nos revela aspectos importante del significado del discipulo de Jesucristo, los cuales debemos tener presentes para comprender el alcance y las implicaciones en la vida de los creyentes que deciden seguir a Jesucristo.

En el Evangelio de Lucas 6:40, el mismo Jesucristo nos brinda una idea clara del significado del discipulo, al afirmar: “El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje, a lo sumo llega al nivel de su maestro.”

En primer lugar, el discipulo de Jesucristo debe tener presente que no podrá superar a su Maestro. Cualquiera que busque asumir la gloria de Dios o recibir un reconocimeinto humano por acercarse a Dios, simplemente fracasará en el intento. Acercarnos a Dios con una motivación correcta determinará el éxito.

Jesucristo fue un ejemplo de la busqueda y de la dependencia de Dios en todo momento, dejando muchas evidencias en los Evangelios:

  • Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba. (Marcos 1:35)
  • Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo.…(Mateo 14:23-25)
  • Y después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. (Marcos 6:46)
  • Pero con frecuencia, El se retiraba a lugares solitarios y oraba. (Lucas 5:16)

Una vez, nos acercamos a Dios con una motivación correcta, el Discipulo entra a un proceso de aprendizaje. Este proceso es más que una transferencia de conocimiento, sino que se trata de una transferencia de vida, una nueva forma de pensar y actuar, donde prevalecen los valores del Reino de Dios y hacer la voluntad de Dios.

En la medida que pasamos tiempo con Jesucristo empezamos a experimentar un proceso de transformación y renovación del viejo hombre:

  • Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. (2 Corintios 3:18)
  • Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17)

Debemos reconocer que somos llamados a conocer a Jesús y a ser emitadores de Dios, según lo expresa el Apostol Pablo:

  • Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor (1 Corintios 1:9)
  • Imítenme a mí, como yo imito a Cristo (1 Corintios 11:1)

Este proceso de aprendizaje implica reconocer la voluntad de Dios y someterse a ella. Debe existir una coherencia entre aquello que cree y vive, teniendo un alcance e impacto en todas las áreas de la vida. Por ello, cuando el discipulo de Jesucristo se convierte en una persona que rinde todos los campos de su vida a Dios (familiar, académica, laboral, sentimental, económica, etc) y refleja el carácter de Jesucristo en donde quiera que se encuentren, se hace evidente su compromiso con Dios y las convicciones que sostienen su fe, independientemente del tiempo, lugar o circunstancias.

En este proceso de aprendizaje no hay atajos, ni formulas magicas que nos faciliten los resultados. El discipulo de Jesucristo no es un simple seguidor, sino alquien que busca, depende e imite a Dios para reconocer, obedecer y vivir la voluntad de Dios.

Te hacemos una invitación a incribirte a nuestro cursos para discipularte, en los cuales podrás experimentar el significado de ser un discipulo de Jesucristo.